El oro como protección frente a la inflación y las crisis
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¿Es este metal precioso una buena opción en tiempos de incertidumbre?
En tiempos de incertidumbre económica es habitual hablar del oro como el «metal de las crisis». Es como si este metal pesado y de brillo dorado tuviera poderes extraordinarios. De hecho, esta percepción tiene su fundamento según los autores del estudio de Reisebank «El oro en el contexto de la cartera 2025». El análisis realizado por este reconocido especialista alemán en metales preciosos plantea distintas hipótesis de investigación para explicar las ventajas que puede ofrecer actualmente una inversión en oro. Una de ellas sostiene que el oro puede actuar como protección frente a la inflación y aportar seguridad en tiempos de crisis. Pero ¿a qué se debe esta capacidad? ¿Existe evidencia que respalde esta afirmación?
Exención de responsabilidad
Este artículo no constituye en ningún caso una recomendación de inversión y no sustituye el asesoramiento personalizado de un profesional financiero. Su finalidad es exclusivamente informativa para aquellas personas que estén valorando la compra de oro u otros metales preciosos como protección frente a la inflación.
Resumen: el oro como protección frente a la inflación y las crisis
- La protección frente a la inflación y las crisis constituye una de las principales hipótesis analizadas en el estudio «El oro en el contexto de la cartera 2025» de Reisebank.
- Los autores del estudio analizan que, en periodos de incertidumbre económica, el oro actúa como un ancla de seguridad que protege el patrimonio de la devaluación o las pérdidas.
- El valor del oro como protección frente a la inflación se fundamenta en sus cualidades únicas, como su alta estabilidad, así como en la fuerte demanda que existe a escala mundial.
- Desde 1972, el precio del oro ha evolucionado de forma independiente a las divisas. Solo en 2025, su cotización aumentó más de un 50 %.
- Los periodos históricos de elevada inflación, junto con la subida del precio del oro, refuerzan la importancia de este metal precioso y respaldan su consideración como activo refugio.
- La confianza en el oro como elemento de protección está especialmente arraigada entre las generaciones de mayor edad, aunque cada vez más inversores jóvenes contemplan también incluirlo en su patrimonio.
¿Es el oro un remedio universal para las crisis?
La hipótesis «Protección frente a la inflación y las crisis mediante el oro», incluida en el estudio «El oro en el contexto de la cartera», parte de la idea de que el oro representa un activo especialmente estable en épocas de incertidumbre económica. A diferencia de las divisas nacionales, cuyo valor puede verse afectado por las políticas de los bancos centrales, el oro mantiene su independencia como activo físico. Según el análisis, la experiencia histórica demuestra que, durante los periodos de elevada inflación e inestabilidad de los mercados, el oro siempre ha desempeñado un papel estabilizador.
No obstante, los autores del estudio, el profesor Dr. Jens Kleine, especialista en gestión bancaria y economía financiera, y el Dr. Tilmann Gerhards, presidente del Consejo de Administración de Reisebank AG, también señalan que esta afirmación no puede aplicarse de forma universal. La capacidad del oro para actuar como protección frente a la inflación y las crisis depende en gran medida del contexto económico y del periodo analizado. Aunque resulta evidente que el oro físico ha mostrado una función protectora en escenarios de elevada inflación e incertidumbre, su comportamiento puede variar en fases de estabilidad económica. Por ello, los autores recomiendan considerar el oro como un componente más de una estrategia de inversión diversificada y no como el único instrumento para protegerse frente a la inflación y las crisis.
El rendimiento del oro físico
Llegados a este punto, quizás muchos lectores se pregunten qué rendimiento tiene realmente el oro. Al fin y al cabo, el oro físico no genera intereses ni produce rendimientos periódicos. Su valor depende exclusivamente del equilibrio entre la oferta y la demanda. El precio de una onza troy de oro (31,103 gramos) se determina cada día en los mercados internacionales y se expresa inicialmente en dólares estadounidenses. Posteriormente, se convierte a las distintas divisas nacionales, como el euro, el franco suizo o la libra esterlina, utilizando los tipos de cambio vigentes.
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Un repaso a la evolución histórica del precio del oro ofrece una explicación clara de su comportamiento. Hasta 1971 existía una vinculación del precio al dólar estadounidense, el llamado patrón oro. Por este motivo, la evolución del precio del oro solo se considera realmente relevante a partir de 1972. Al inicio del mercado libre, la onza troy costaba apenas 110 dólares estadounidenses, frente a los 35 dólares que se fijaban anteriormente de forma oficial. Los aumentos más significativos se produjeron en la década de 1970 y, posteriormente, a partir de 2007, coincidiendo con los años posteriores a la crisis bancaria mundial, cuando el valor llegó a situarse en torno a los 1.900 dólares. Desde entonces, el precio del metal precioso ha experimentado subidas notables cada vez que se ha producido una crisis económica o un periodo de elevada inflación. Ejemplos conocidos de ello son la pandemia de COVID-19 a partir de 2019 o los conflictos geopolíticos en Ucrania y Oriente Medio desde 2022. En octubre de 2025, el precio del oro superó por primera vez la barrera de los 4.000 dólares. Solo en 2025, su valor aumentó más de un 50 % frente a la mayoría de divisas.
Según los expertos, las crisis políticas suelen ser el principal detonante de estas subidas. La alta demanda por parte de inversores privados se debe al temor a la pérdida de capital y a la búsqueda de protección frente a la inflación, así como a las compras de los bancos centrales como medida de estabilidad monetaria.
¿Qué significa la inflación?
Se habla de inflación cuando se produce un aumento generalizado y sostenido de los precios de bienes y servicios. Como consecuencia, disminuye el poder adquisitivo del dinero y los consumidores pueden adquirir menos productos con la misma cantidad. Además, el valor del ahorro puede reducirse si los tipos de interés no compensan la inflación. La inflación suele generarse principalmente por un aumento de la demanda que supera la oferta disponible. Esto provoca un incremento de los costes de producción que, posteriormente, se trasladan al consumidor final.
También puede originarse por un aumento de la masa monetaria derivado de medidas de estabilización económica adoptadas por los bancos centrales. Otros factores pueden ser acontecimientos políticos, tensiones geopolíticas, interrupciones en las cadenas de suministro o la escasez de materias primas. La tasa de inflación se mide como la variación porcentual respecto al mismo periodo del año anterior o del mes anterior.
Como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y la crisis energética provocada por el conflicto en Ucrania, la inflación en Alemania alcanzó el 7,9 % en 2022. El precio del oro subió duró durante ese periodo aproximadamente en la misma proporción, compensando parcialmente la pérdida de poder adquisitivo. En comparación, Suiza registró una inflación media del 2,8 %, mientras que la zona euro alcanzó el 6,4 %. En países como Sudán del Sur, Egipto, Turquía o Argentina se registraron tasas extremadamente elevadas, entre el 30 % y el 100 %.
¿Cómo puede el oro mitigar los efectos de la inflación?
Ante el aumento del coste de la vida y para evitar la pérdida de valor del patrimonio, muchas personas optan por adquirir oro físico en forma de lingotes o monedas de oro. Pero ¿por qué el oro puede actuar como un recurso de protección frente a la inflación? Según los autores del estudio de Reisebank, el oro presenta una serie de características clave que lo convierten en un activo estable y fiable. En primer lugar, no puede producirse de forma ilimitada, ya que su presencia en la corteza terrestre es finita. A esto se suman los elevados costes de extracción y reciclaje, lo que establece un suelo natural para su precio. Esto daría lugar a un límite mínimo natural en cuanto al precio, según Kleine y Gerhards.
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Otro aspecto que juega a favor del oro es su elevada demanda a escala mundial. El oro tiene múltiples aplicaciones y, según el World Gold Council, más del 50 % de su demanda corresponde a la industria de la joyería. Otro 26 % se destina a la inversión y alrededor del 13 % procede de las compras realizadas por los bancos centrales. Además, el oro también se utiliza en sectores industriales, tecnológicos y médicos. «Precisamente, esta versatilidad contribuye de manera decisiva al mantenimiento del valor del oro», explican los autores. Asimismo, esta sería una de las razones por las que, más allá de su función estrictamente monetaria, muchas personas lo consideran un «activo refugio en tiempos de crisis».
Otro argumento que respalda el papel del oro como protección frente a la inflación es su independencia del sistema de dinero fiduciario. Su valor ya no depende de una moneda concreta, sino que puede evolucionar libremente. Por ejemplo, si el dólar estadounidense pierde valor como consecuencia de la inflación, el oro mantiene el suyo. De hecho, el precio del oro suele aumentar en este tipo de situaciones, impulsado por el incremento de la demanda por parte de los inversores.
¿Es el oro como protección frente a la inflación también una cuestión generacional?
Los autores del estudio de Reisebank también han analizado la edad de los inversores y la influencia que esta ejerce sobre su comportamiento respecto a sus inversiones. Los resultados de la encuesta muestran que el oro es considerado, especialmente por las generaciones de mayor edad, un valor refugio en épocas de incertidumbre. En cambio, los inversores más jóvenes, de entre 18 y 24 años, tienden a decantarse por alternativas digitales como la criptomoneda Bitcoin. No obstante, este grupo de edad también muestra una elevada predisposición a comprar oro por primera vez, una disposición que aumenta progresivamente con la edad. Paralelamente, el interés por el Bitcoin disminuye.
Rojo: sí, invertiría en Bitcoin en lugar de oro.
Gris: sí, pero solo bajo determinadas condiciones.
Naranja: no, para mí el Bitcoin no es un sustituto del oro.
Conclusión: el oro demuestra su capacidad para preservar el valor en periodos de inflación y crisis
Los expertos Kleine y Gerhards concluyen en el estudio de Reisebank que el oro mantiene una buena capacidad para conservar su valor incluso durante periodos prolongados de inflación. En situaciones de inflación muy elevada, incluso puede apreciarse una revalorización paralela. No obstante, los autores señalan que la evidencia científica al respecto no es concluyente, ya que también existen estudios con resultados diferentes. Históricamente, se observa que, en épocas de fuerte inflación, el precio del oro ha sido capaz de mantener o incluso aumentar su valor. Por tanto, el oro desempeña una función básica de protección frente a la inflación como activo de inversión. Los autores llegan a una conclusión similar respecto al papel del oro como activo refugio en tiempos de crisis: en contextos de incertidumbre económica y, especialmente, ante tensiones geopolíticas, el temor de los participantes en el mercado impulsa una mayor inversión en oro. Diversas investigaciones respaldan su eficacia como instrumento de protección frente a las crisis a corto plazo.
Conviene realizar la siguiente aclaración: la hipótesis «El oro como protección frente a la inflación y las crisis» constituye únicamente una parte del metaanálisis «El oro en el contexto de la cartera». El estudio completo analiza el valor del oro desde una perspectiva más amplia. Considerando el conjunto de los factores analizados, el estudio recomienda destinar entre un 5 % y un 16 % del patrimonio total de la cartera al oro. El resto del patrimonio estaría distribuido entre diferentes clases de activos, como acciones, fondos de inversión o bienes inmuebles. En este contexto, el oro físico desempeña principalmente la función de reducir el riesgo asociado a los activos con un perfil más especulativo.