¿Cuánto oro es óptimo para una cartera de inversión?

El estudio de Reisebank explica la importancia del porcentaje de oro en una cartera

Es un fenómeno recurrente, en periodos de tensión económica, cuando se vislumbran crisis o se producen acontecimientos geopolíticos relevantes, las personas recurren en mayor número al oro. Esta tendencia se ha mantenido a lo largo de miles de años de historia y sigue vigente en la actual era digital. Lo sorprendente es que el oro no genera intereses ni rendimientos periódicos. Además, su posesión implica costes de almacenamiento. Aun así, este valioso metal precioso registra importantes revalorizaciones año tras año. ¿Qué hace que el oro físico sea tan especial, hasta el punto de transmitir seguridad y generar una atracción que va más allá de su valor patrimonial? Un equipo de expertos de Reisebank AG analiza estas cuestiones en un amplio estudio que determina cuál es la proporción óptima de oro para una cartera de inversión.

Nota aclaratoria

En este artículo queremos informarle principalmente sobre las conclusiones del estudio de Reisebank. Consideramos que se trata de información de apoyo si está pensando en invertir en oro o ampliar su cartera. No obstante, el contenido expuesto no constituye un asesoramiento financiero ni puede sustituirlo. Para obtener recomendaciones adaptadas a su planificación patrimonial personal, consulte con un asesor financiero de confianza.

Resumen de los datos clave de este artículo

Visión general del metaanálisis «Oro en el contexto de una cartera»

En 2024, Reisebank AG, uno de los principales distribuidores institucionales de metales preciosos de Alemania, llevó a cabo un estudio representativo titulado «Inversiones en oro 2024». La ejecución técnica del análisis corrió a cargo del CFIN-Research Center for Financial Services de la Universidad Steinbeis de Berlín. Posteriormente, en 2025, se realizó el metaanálisis «Oro en el contexto de una cartera».

Para el estudio, se encuestó a 2.000 ciudadanos alemanes mayores de 18 años a través de canales digitales. El objetivo era analizar la posesión y la procedencia del oro, así como los motivos para su adquisición. También se preguntó por las formas preferidas de compra (lingotes de oro, monedas de oro, títulos financieros vinculados al oro, lingotes fraccionados o planes de ahorro en oro). Asimismo, se estudiaron las percepciones y actitudes hacia los metales preciosos. Entre los autores del estudio figuran, entre otros, el Dr. Jens Kleine, profesor de Gestión Bancaria y Economía Financiera en la Universidad de Múnich, y el Dr. Tilmann Gerhards, miembro del consejo de administración de Reisebank AG, en Fráncfort del Meno.

Principales áreas de análisis del estudio de Reisebank

El metaanálisis realizado en 2025 reevalúa los resultados obtenidos en la encuesta. Para ello, los autores sometieron el análisis a un examen crítico centrado en cuatro hipótesis de investigación ampliamente extendidas. El objetivo era determinar la relevancia del oro en una cartera de inversión. La primera hipótesis analiza cuál debería ser la proporción óptima de oro dentro del patrimonio total invertido por los particulares en Alemania. La segunda aborda las ventajas fiscales del oro físico, que no son aplicables a todos los países. El tercer aspecto aborda el papel del oro como activo de protección frente a las crisis y la inflación.

Se muestran varios dados con iconos relacionados con temas financieros o con la palabra «cartera» escrita en ellos.
El estudio analizó el papel del oro en la cartera.
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La cuarta y última hipótesis adopta un enfoque no monetario y considera el oro como un activo emocional. Este planteamiento presta una especial atención a aquellos inversores que mantienen una fuerte vinculación emocional con los productos de oro, y cuyas decisiones de compra se basan más en sentimientos que en criterios racionales. De hecho, según el estudio, el componente emocional desempeña un papel decisivo, ya que amplía de forma significativa el grupo de potenciales inversores en metales preciosos. Tanto los compradores como los vendedores de oro pueden beneficiarse de estas conclusiones.

En los apartados siguientes podrá conocer con más detalle cada una de las hipótesis del metaanálisis, su importancia y los fundamentos de los resultados obtenidos.

Hipótesis 1: Optimización de la cartera

Actualmente, los inversores disponen de distintas opciones para invertir en oro. Además del metal físico, como lingotes o monedas de oro, existen otros productos que permiten invertir de manera indirecta. Entre ellos se encuentran las acciones de compañías mineras, los contratos de futuros sobre oro o los planes de ahorro en oro. Según el estudio «Inversiones en oro 2024», el oro físico como reserva de valor representa únicamente alrededor del 3 % del patrimonio total, una cifra que los autores consideran «demasiado baja desde la perspectiva rentabilidad-riesgo».

La proporción óptima de oro en una cartera de inversión es un debate recurrente entre expertos y analistas. Sin embargo, rara vez se dan cifras concretas. Lo habitual es que se presenten rangos variables que dependen de distintos parámetros, como el periodo de inversión o los objetivos personales. Lo que sí genera un amplio consenso es la utilidad del oro como elemento complementario. Su principal ventaja es que presenta una baja correlación con otras clases de activos, como las acciones y los bonos, lo que, según los expertos, convierte al metal precioso en una herramienta eficaz de diversificación.

En su análisis, los autores recurren al conocido modelo de optimización de carteras de Markowitz. Se trata de un enfoque sistemático y analítico cuyo objetivo es combinar distintas clases de activos de forma que se maximice la rentabilidad y se minimice el riesgo. De este modo, las fluctuaciones de una inversión pueden compensarse con los rendimientos más estables de otros activos. Los inversores pueden configurar una cartera adaptada a sus preferencias de riesgos individuales. Esta puede estar compuesta, por ejemplo, por cuatro clases de activos distintas: acciones, bonos, bienes inmuebles y oro físico. Comparado con las demás categorías, el oro presenta los niveles de correlación más bajos. Esto significa que muestra una evolución propia y que, dependiendo del entorno de mercado, puede comportarse de forma independiente o incluso inversamente proporcional.

Por tanto, según el nivel de riesgo asumido en combinación con otros activos, la proporción de oro de una cartera puede incrementarse, por ejemplo, desde el 6,7 % hasta el 10,2 % como elemento de compensación. Dependiendo del método de cálculo empleado, el porcentaje recomendado de oro oscila entre el 5 % y el 16 %. La cantidad dependerá de la tolerancia al riesgo individual, la gama de inversión elegida y el periodo de inversión deseado.

Hipótesis 2: Fiscalidad del oro físico

Los productos financieros modernos que simplemente replican el comportamiento del oro suelen estar sujetos a impuestos en la mayoría de los países. Además, el tratamiento fiscal puede variar considerablemente según el tipo de inversión. Esta hipótesis se centra en los aspectos fiscales aplicables en Alemania, donde las ganancias obtenidas por la venta de oro físico quedan totalmente exentas de impuestos tras un año de tenencia. En cambio, los ETC o los fondos de oro están sujetos al impuesto sobre las ganancias del capital con un tipo fijo del 25 %, independientemente del periodo de posesión. «Para los inversores con una visión a largo plazo, el oro físico puede representar una ventaja fiscal considerable», explican los autores. Sin embargo, ¿puede aplicarse esta ventaja fiscal a escala internacional?

Mientras que en Suiza las ganancias obtenidas con oro, divisas y acciones están exentas de impuestos, aunque el patrimonio total (incluidos los metales preciosos) puede estar sujeto al impuesto sobre el patrimonio, la situación es diferente en otros países.

En la mayor parte del mundo, la compra y venta de oro de inversión está exenta de IVA. Esto incluye lingotes y monedas adquiridos con fines de inversión. La situación cambia en el momento de la venta, ya que cada país aplica sus propias normas fiscales a los particulares con residencia permanente. Incluso la mera posesión de oro puede estar sujeta a tributación. A continuación encontrará un resumen de la normativa fiscal vigente en algunos de los principales países.

Nota

la normativa fiscal puede cambiar en poco tiempo. Para una mayor seguridad, consulte la legislación vigente con un asesor fiscal de su país.

Hipótesis 3: El oro como protección frente a la inflación y las crisis

La tercera hipótesis del estudio de Reisebank analiza el oro físico como herramienta de protección patrimonial en situaciones de incertidumbre económica. Según el informe, las monedas pueden perder valor debido a las políticas monetarias, mientras que el oro mantiene su condición de activo independiente de las decisiones de los bancos centrales. La evolución histórica del metal precioso demuestra que desempeña un papel estabilizador durante periodos de elevada inflación y volatilidad en los mercados financieros. Sin embargo, su comportamiento puede variar en épocas de estabilidad económica. Por tanto, los expertos consideran que no debería utilizarse como único mecanismo de protección frente a la inflación y las crisis, sino en combinación con otros activos.

Lingotes y monedas de oro apilados.
Aunque el oro puede proteger contra la inflación, su valor fluctúa bastante.
© Ded Pixto - stock.adobe.com

Aun así, el oro ofrece ventajas que otras clases de activos no pueden proporcionar. Estas se basan principalmente en sus características fundamentales: no puede multiplicarse de forma ilimitada, sus reservas en la corteza terrestre son finitas y su extracción resulta compleja y costosa. Estos factores establecen un suelo natural para su precio. El estudio también destaca la amplia y diversificada demanda mundial de oro. Según los datos periódicos del World Gold Council (WGC), el 51 % de la demanda procede de la industria joyera. Además, el 26 % corresponde a compras con fines de inversión y el 13 % a adquisiciones realizadas por bancos centrales. Otro 8 % se destina a aplicaciones tecnológicas y sanitarias. «Precisamente esta versatilidad contribuye de forma decisiva al valor del oro y explica por qué se considera un refugio en tiempos de crisis más allá de sus funciones monetarias», concluyen los autores.

Hipótesis 4: La dimensión emocional y los aspectos no monetarios del oro

El estudio también revela que el oro sigue siendo considerado un refugio seguro especialmente por las generaciones de mayor edad, mientras que los inversores más jóvenes muestran una mayor inclinación hacia alternativas digitales como el Bitcoin. Sin embargo, las encuestas indican que también entre los más jóvenes aumenta el interés y la disposición a adquirir oro por primera vez. Este hecho ya apunta a que el oro no constituye únicamente una inversión funcional o financiera, sino también una clase de activo con una fuerte carga emocional.

El oro posee un elevado valor simbólico y suele considerarse un símbolo de estatus en muchas culturas. En forma de joyas, no representa únicamente riqueza, sino también tradición, prestigio y pertenencia social. De hecho, las joyas de oro forman parte del patrimonio familiar desde hace miles de años, especialmente en Asia. A diferencia de las inversiones financieras abstractas, el oro físico proporciona una sensación tangible de propiedad. Según los autores, diversos estudios demuestran que las personas suelen atribuir un mayor valor a los objetos físicos que a los activos digitales o hipotéticos.

Ciertamente, la posesión de oro físico puede transmitir seguridad y reducir el miedo a las pérdidas, especialmente durante crisis o periodos de incertidumbre económica. Además, las teorías psicológicas sostienen que las personas perciben las pérdidas con mayor intensidad que ganancias equivalentes. En este contexto, el oro físico puede actuar como un ancla de seguridad y disminuir la percepción del riesgo. Mientras que los bonos o las acciones suelen considerarse inversiones racionales y estrictamente financieras, los productos de oro tienen una dimensión emocional adicional. La conclusión de los autores es clara: «Los aspectos no monetarios y la dimensión emocional son especialmente relevantes en el caso del oro físico».

Conclusión: todos los datos del estudio respaldan la inversión en oro

Cada una de las cuatro hipótesis presentadas constituye, por sí sola, una razón que puede justificar una inversión en oro. En conjunto, el metaanálisis de Reisebank «Oro en el contexto de una cartera» ofrece un marco para la construcción de un patrimonio adaptado a las necesidades y objetivos de cada inversor. Gracias, especialmente, al componente emocional asociado al oro físico, este modelo proporciona una orientación más amplia. Tiene en cuenta tanto factores financieros como perspectivas emocionales y tangibles. De ese modo, las decisiones de inversión pueden tomarse no solo desde una óptica racional, sino también en consonancia con los intereses y preferencias personales.

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